Pecado

Pecado

Viajaba a diario frente a él, pero nunca se habían dirigido la palabra, ni apenas se habían mirado. Podían haber seguido así durante años hasta que un frenazo del tren provocó que ella tuviera que agarrarse a su brazo para no caerse. Ese contacto, y la sonrisa sincera de aquel hombre, la despertaron del letargo en el que vivía desde hacía mucho tiempo. Se fijó en sus manos y sintió un escalofrío al pensar cómo sería sentir sus caricias. Fantaseó con su cuerpo, sudando junto al suyo sin dejar ni un milímetro de separación. Cuando su ropa interior ya comenzaba a empaparse, la megafonía anunció su parada y su lascivia se esfumó. Se levantó, le miró todavía con deseo, pero él sólo fue capaz de decirle un simple “que pase un buen día hermana”. Esa despedida la hirió tanto que ese mismo día acordó con su superiora el entrar media hora antes al comedor social.

(155 palabras)

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12 thoughts on “Pecado

  1. Pingback: amores cotidianos (94): un tren llamado deseo | Fragments de vida

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